
En algún lugar de los arcades ochenteros, un carpintero llamado Mario comenzó una historia que nadie imaginó permanecería vigente hasta hoy. Nació rescatando a Pauline de un gorila nada amable, pero con el tiempo cambió el martillo por la llave inglesa y convirtió las tuberías en portales entre mundos.
Desde entonces, ha saltado sobre hongos, derrotado tortugas, competido en pistas imposibles y sobrevivido a generaciones enteras de consolas.
Sin embargo, la vigencia de Mario no se explica solo por la nostalgia. Mario Bros trascendió el videojuego para convertirse en símbolo cultural: un ícono reconocible, reinterpretado por el arte, el cine y la moda. La pregunta ya no es por qué sigue existiendo, sino por qué seguimos volviendo a él.
Mario y el Pop Art: del píxel al museo
El Pop Art revolucionó el arte al incorporar imágenes de la cultura popular, colores planos, formas simples, y repetición, por eso, el lenguaje visual de Mario encaja perfectamente con esta tradición.
El artista urbano francés conocido como Invader ha sido uno de los principales exponentes de Mario Bros, llevando a calles y lugares públicos de varias ciudades del mundo, sus obras de mosaicos que combinan perfectamente con la estética pixelada del inicio de los videojuegos.

Invader no ha sido el único artista que ha reinterpretado Mario Bros en el Pop Art, se pueden encontrar en galerías locales y plataformas digitales las obras de artistas diversos que han tomado como inspiración a los personajes y el mundo de Mario Bros.
Exhibiciones en museos y legitimación cultural
En 2012, The Museum Of Modern Art, decidió incorporar videojuegos a su colección permanente como una categoría de arte completamente nueva, dentro de su Departamento de Arquitectura y Diseño, considerando que los videojuegos son una forma importante de diseño interactivo contemporáneo
El Moma incorporó Super Mario Bros porque es considerado un ejemplo fundamental de diseño interactivo y creatividad tecnológica, con gran impacto cultural en la historia de los videojuegos. Los criterios que los curadores de la exposición tomaron en cuenta son:
• Experiencia estética,
• Diseño de reglas y mecánicas,
• Interacción entre jugador y sistema,
• Uso de espacio y tiempo dentro del juego,
• Importancia histórica y cultural.
Así como se preservan objetos industriales o arquitectónicos que reflejan la historia y la interacción humana en distintos ámbitos, los videojuegos también pueden estudiarse, preservarse y exhibirse como parte del patrimonio cultural y del diseño moderno.
Dentro de esa misma línea de pensamiento, el Smithsonian American Art Museum, realizó la exposición The Art of Video Games, en la que exploró los videojuegos como una forma de arte interactiva. En la exhibición se presentaron más de 80 títulos que fueron seleccionados por votación del público y así Mario Bros fue presentado como parte de la evolución estética y tecnológica del medio desde los años setenta hasta la era moderna, destacando el impacto cultural y creativo de los juegos.
Al ver a Mario Bros tener impacto en las galerías de museos tan importantes en el mundo, cabe preguntarse si un videojuego —no solo Mario— puede considerarse arte por su diseño visual, su experiencia interactiva o incluso por el argumento de la historia dentro del videojuego.
Mario y el arte urbano global
Pero el mundo de Mario Bros no solo se ve en galerías importantes; artistas urbanos también lo han plasmado en murales de América Latina, Europa y Asia. Con la libertad con la que suele trabajar el arte urbano, Mario y sus personajes han sido representados como símbolos de resistencia cultural y de ironía política. En este punto queda claro cómo el personaje se descontextualiza y se vuelve universal.

Quizá ahí reside el verdadero legado de Mario: no en los millones de copias vendidas ni en la cantidad de consolas que ha atravesado, sino en su capacidad de seguir saltando de un medio a otro: del arcade al museo, de la pantalla al mural urbano, del juego al arte, mostrando cómo un medio interactivo puede influir en la estética y en la imaginación colectiva.
Mario Bros nació como un sprite y reglas simples, pero con el tiempo se convirtió en algo más: una experiencia compartida entre generaciones. Su presencia en museos, galerías y murales demuestra que los videojuegos ya no pertenecen únicamente al ámbito del entretenimiento, sino también al de la cultura.
Tal vez la pregunta ya no sea si los videojuegos pueden ser arte, sino cuánto tiempo llevan siéndolo. Y también: ¿qué videojuegos del presente serán considerados obras de arte dentro de unas décadas?
Complejo Cultural Universitario Eventos culturales y artísticos en Puebla