
El fenómeno del Yellow Day refleja una concepción contemporánea de la felicidad basada en circunstancias externas, mientras que Aristóteles la entendía como una práctica constante de virtud y autorrealización.
La felicidad: un ideal que ha cambiado con el tiempo
Aristóteles argumentaba que la finalidad de la vida es la felicidad, sin embargo, lo que entendemos por “ser feliz” se ha transformado a través de los siglos. Mientras que en la antigüedad clásica se concebían la felicidad como un proyecto de vida basado en la virtud, en la época contemporánea, a menudo, se ha reducido a fórmulas y guiones preestablecidos. La búsqueda de este estado ha sido un motor de nuestra existencia, sí, pero parece que se ha trasformado solo en un placebo que nos ayuda a sobrellevar el día a día. La felicidad no debería traducirse solamente en una sonrisa, ni en una receta de ciertos pasos a seguir, sino en una autorrealización.
Yellow Day: el nacimiento del día más feliz del año
Una de las formas que actualmente ha ganado popularidad para recordar celebrar la felicidad es el Yellow Day, el llamado día más feliz del año, el cual fue propuesto en 2005 por el psicólogo británico Cliff Arnall. Se eligió el nombre por la asociación del color amarillo con el sol, y porque desde la psicología del color se relaciona con la alegría, la energía y el optimismo. Su fecha tampoco es una coincidencia, ya que el 20 de junio es la víspera del solsticio de verano en el hemisferio norte, momento del año con más horas de luz solar, lo que biológicamente para las personas reduce la melatonina, la hormona que ayuda a regular el sueño, y aumenta la serotonina, un neurotransmisor y hormona que regula el estado de ánimo. El origen del Yellow Day presenta una radiografía interesante de cómo vemos en la contemporaneidad los diferentes estados de ánimo, ya que marca una felicidad guiada por factores externos. Este fenómeno nos invita a una reflexión inminente ¿es la felicidad una simple suma de comodidades externas, o hemos vaciado el concepto de su verdadero significado?
Aristóteles y la felicidad como virtud
Retomando a Aristóteles, la felicidad no es un estado pasivo al que se llega por casualidad, sino una actividad encaminada por la virtud. No se trata de lo que sentimos, sino de lo que hacemos y de quiénes somos. Esta plenitud se alcanza a través del cultivo de la razón. Como advertía el filósofo griego en la Ética a Nicómaco: “una golondrina no hace verano, ni un solo día, y así tampoco ni un solo día ni un instante para hacer venturoso y feliz”. El Yellow Day representa justo lo contrario, una formulación contemporánea de la alegría en un solo día a diferencia del florecimiento humano o eudaimonía aristotélica.
Eudaimonía: vivir bien más allá de las emociones pasajeras
La felicidad entendida desde la eudaimonía se encuentra lejos de ser un estado de ánimo pasajero o una emoción efímera dictada por el clima o el calendario. En su filosofía, Aristóteles postula que la felicidad es el fin último del ser humano, pero la entiende como un ejercicio continuo de la virtud en donde esta no está exenta del conflicto o incluso del sufrimiento.
La felicidad con todos sus matices
El dolor y la dificultad no son enemigos de la felicidad aristotélica; son el vehículo para forjar la frónesis o sabiduría práctica para tomar decisiones frente a las adversidades. Si bien en el calendario hay un solo Yellow Day, tratemos de vivir la felicidad con todos sus matices en nuestro día a día.
Samuel Benítez Toxqui
Responsable del Parque del Ajedrez
Apasionado de la filosofía y la investigación
Complejo Cultural Universitario Eventos culturales y artísticos en Puebla